sábado, 8 de enero de 2011

Sobre as aguas


La verdad es que hoy no sé que escribir.

Estaba oyendo una canción muy linda de Toque no altar, "Sobre as aguas". La letra del coro tocó mi corazón, son palabras que necesitamos escuchar cuando atravesamos una tempestad. Esta es la letra:

Se o sol se por, e a noite chegar,
Tu és quem me guía
Se a tempestade me alcancar
Tu és meu abrigo

Se o mar me submergir a Tua mao
Me traz a tona pra respirar
E me faz andar sobre as aguas
Tu és o Deus da minha salvacao
És o meu dono, minha paixao
Minha cancao e o meu louvor.

viernes, 7 de enero de 2011

Mira al cielo


El mayor anhelo en la vida de Abram era tener un hijo. Puedo imaginarlo soñando con aquél deseo durante años. Había recibido una promesa, pero el tiempo transcurría y, con seguridad, pensamientos de duda y desilusión tocaron su corazón.

Un día Abram no resistió más. El Señor le prometió, de nuevo, que tendría un hijo; pero no fue suficiente. Aquel hombre se dirigió a Dios con valentía y le preguntó: "¿qué me darás, siendo que ando sin hijo...? (Génesis 15, 2).

Dios, en vez de enojarse, le respondió: "Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia" (Génesis 15,5).

Abram anhelaba tener un hijo, pero Dios anhelaba que fuera padre de naciones, con una descendencia innumerable. Al pedirle que saliera de la tienda le mostró que sus pensamientos no eran los mismos del ser humano.

Sólo es necesario contemplar el firmamento para comprobarlo. Cuando sintamos que ese anhelo del alma está lejano, recordemos que el anhelo de Dios para nosotros es mucho mayor, no podemos imaginar cuánto. Él es el Creador de la majestad de los cielos en todo su esplendor, ¿será que nuestro deseo es demasiado para su poder?

jueves, 6 de enero de 2011

Soneto 116 - Shakespeare (Traducción libre)

Ante la unión de almas fieles, no admitaís
impedimentos. No es amor el amor
que al percibir un cambio, cambia
o que obliga al distanciado a distanciarse.

¡Oh no! Es un faro inamovible
que no se estremece ante las tempestades
Es la estrella que guía una nave a la deriva,
de un valor ignorado, aún sabiendo su altura.

No es el juguete del Tiempo, aún si rosados labios
o mejillas alcanza, el compás del Tiempo,
ni se altera con horas o semanas fugaces
más aguanta y permanece hasta el último abismo.

Si es error lo que digo, y en mí se puede probar
decid, que nunca he escrito, ni el hombre ha amado jamás.

Preparación


Estos días he experimentado muchos cambios en mi vida, tanto físicos como espirituales. Lo más increíble es que, en medio a ellos, he visto una transformación en mi ser que llegué a juzgar, si no imposible, un milagro de parte de Dios.

Hoy visité a una amiga para aprender una receta culinaria (coxinhas brasileñas). La verdad es que no imaginaba que la preparación fuera tan laboriosa. El resultado, en cambio, fue alentador ¡al menos a mí me encantaron!

¿Será que Dios también requiere invertir en nosotros tiempo y esfuerzo al prepararnos para recibir grandes bendiciones de sus manos? Estoy segura que sí. Circunstancias adversas, obstáculos, tristezas, entre otras situaciones, permiten que seamos capacitados para el futuro que el Señor ha dispuesto en nuestro camino. Cabe a nosotros determinar si permaneceremos estancados en la dificultad o seremos moldeados según la voluntad de Dios.

Amasar, mezclar, echar al fuego, son sólo algunos ingredientes e instrucciones en la receta de Dios para nosotros. Él sabe lo mejor para nuestra vida, ¿permitiremos que haga de nosotros una obra maestra del arte culinario espiritual?

miércoles, 5 de enero de 2011

¿Fe o confianza?


Manifestar una actitud de fe no es fácil. Requiere valor, intrepidez, valentía, entre otras cualidades. Sólo alguien con determinación es capaz de ejecutar hechos que atraen la atención de Dios para su vida.
Ahora bien, no sólo la fe es necesaria para alcanzar la bendición plena por parte del Señor. En ocasiones debemos manifestar una actitud de confianza, mucho más sutil y delicada (quizás imperceptible) que la fe, la cual se halla arraigada en el corazón de aquellos que creen un cien por ciento en la Palabra de Dios.
La confianza es un faro cuya luz alumbra, a pesar de la distancia, en la tempestad más oscura, en el mar más bravo. Ella impide que las embarcaciones se hundan en la marea o se destruyan entre las rocas de la costa. Nuestra confianza en Dios nos mantiene a salvo de la duda, incertidumbre, miedo o tristeza, nos eleva sobre los problemas, aunque la fe ya no pueda sostenernos.
Estoy segura, el Señor nunca desampara a quien, pese a las apariencias, deposita toda su confianza en una Promesa suya. Porque, no importa lo que suceda, Dios es fiel. Su palabra nunca volverá vacía.

martes, 4 de enero de 2011

Tiempo


A veces no lo entendemos, pero el tiempo de Dios no es el mismo que el nuestro. ¡Fácil decirlo! En la práctica no es tan sencillo tener paciencia, confiar en que Sus promesas van a cumplirse, que el Señor nunca nos defraudará.
En general, el ser humano moderno está habituado a la velocidad. En la antigüedad, un viajero tardaba meses, o incluso años, en atravesar distancias que hoy realizamos en 18 horas, como a Medio Oriente o Sudamérica. Vivimos apresurados, siempre atentos a lo que vendrá después.
No obstante, pienso que Dios permite que el tiempo disminuya su paso para que estemos más atentos a escuchar Su voz. A veces, en dicha espera, el tiempo duele, como si cada segundo arrancara un pedazo del corazón; pero es entonces cuando ponemos nuestra dependencia en el Señor y le permitimos actuar en nuestras vidas.
Dice en la Biblia que "Todo tiene su tiempo"(Eclesiastés 3:1). El tiempo de Dios es perfecto, aunque a nosotros nos cueste trabajo comprenderlo.

lunes, 27 de diciembre de 2010

¿Existe el amor?

En la actualidad poco se habla del amor. Quiero decir, del amor verdadero. En la televisión y el cine se muestra un amor pasajero, lleno de ilusión. Se habla de traiciones y pérdidas, o se introduce la idea de un amor físico, sin ningún vínculo real con otro ser humano.

El amor, no obstante, va mucho más allá de un sentimiento efímero o de una pasión física. El amor es un regalo de Dios para el ser humano. El verdadero amor comienza en Él. Ese amor capaz de sacrificarse por el bien del otro, sólo el Señor puede otorgar algo tan sublime.

El amor trasciende a las circunstancias y supera los obstáculos. El amor es una llama que arde a pesar de las tempestades. El tiempo no lo apaga. Dice en la Biblia que "el amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor... tood lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Corintios 13:4-8)

Y es por esta razón que un mundo egoísta, no conoce el amor verdadero. Para conocerlo, tenemos que acercarnos a Dios y, al aprenderlo de Él, podremos reflejarlo a los demás.